Por las calles del centro de Medellín, donde la vida urbana late sin descanso, cada día montones de residuos se acumulan en las esquinas, afectando la higiene y el espacio público. Esta realidad evidencia la urgencia de fortalecer la convivencia ciudadana y la educación ambiental.

Lucía Estela Pamplona Morales, representante de la Mesa Ambiental de la Comuna 10, ha recorrido durante años los puntos críticos de acumulación de desechos. Su diagnóstico es contundente: “La comuna tiene una problemática muy grande de desechos; lo que realmente nos marca es la educación.”

Esa afirmación revela un fenómeno que trasciende la falta de recolección o de recursos logísticos para ello. La disposición inadecuada de residuos en lugares públicos de La Candelaria refleja el comportamiento ciudadano. Como explica Lucía: “Tenemos una de las rutas de recolección más frecuentes, sin embargo, los residuos aparecen fuera de horario, especialmente frente a locales comerciales y en las zonas más transitadas.”
Ella insiste en la necesidad de educar a quienes trabajan en el sector comercio, pues muchas veces son quienes sacan la basura a destiempo.


Uno de los lugares donde más se evidencia la problemática es en el barrio Estación Villa, en el sector cercano al Centro de Desarrollo Social de la Comuna 10. Allí, en medio de la arquitectura patrimonial y del constante flujo de transeúntes, montones de residuos afectan el espacio público y la movilidad de peatones.
Lucía expresa su preocupación con firmeza: “Una de las problemáticas más grandes son los malos olores y los roedores. El barrio es un referente histórico, pero la acumulación de desechos genera un impacto muy negativo. Primero, el mal aspecto; y segundo, las ratas que traen enfermedades.”
La situación no solo deteriora la estética urbana, sino también la salud pública y la percepción de seguridad del territorio. La contaminación, los olores y la acumulación de residuos degradan el entorno, generando una sensación de abandono que mina el orgullo barrial y el sentido de pertenencia.
La educación como semilla del cambio
Desde la Mesa Ambiental, Lucía y su equipo realizan un trabajo constante en los puntos más afectados, desarrollando campañas pedagógicas. Sin embargo, son conscientes de que la educación ambiental no puede quedarse en charlas, debe traducirse en acción ciudadana.
¿Qué nos falta? Organizarnos y crear cooperativas de recolección para el aprovechamiento del reciclaje. La propuesta pretende articular a comerciantes, recicladores y habitantes del sector en una red organizada de aprovechamiento. Así, los residuos dejan de ser un problema para convertirse en oportunidad.
Como habitantes y visitantes del centro, este reto nos invita a transformar prácticas cotidianas en acciones que cuiden el espacio público para el disfrute ciudadano. Reducir el consumo, separar los residuos aprovechables y entregarlos al reciclador, sacar los desechos cerca de la hora de recolección, son gestos simples que ayudan a tener un barrio limpio y sano.
Nota: Articulo del periodico Epicentro
