Laboratorio de Memoria Audiovisual Comuna 10: territorio, memoria y creación colectiva

Una experiencia para reconocer las memorias, transformaciones y relatos que habitan el territorio

La Agremiación Cultural para el Fomento del Arte y el Cine Wiwas desarrolló el Laboratorio de Memoria Audiovisual Comuna 10, una experiencia de investigación, creación y participación orientada a reconocer las memorias y percepciones que diferentes comunidades tienen sobre el territorio de la Comuna 10 de Medellín.

El proyecto partió de una pregunta fundamental: ¿cómo reconocer y conservar las memorias que permanecen vinculadas a los lugares que habitamos, recorremos y transformamos?

A partir de esta pregunta, el laboratorio propuso acercarse al territorio no solamente como un espacio físico, sino como un escenario donde confluyen experiencias personales y colectivas, acontecimientos, transformaciones urbanas, prácticas culturales y diferentes maneras de comprender la ciudad.

La memoria como punto de partida

La memoria no se abordó únicamente como la recuperación de acontecimientos del pasado. El proyecto la entendió como una construcción viva que se transforma a partir de las experiencias de quienes habitan y recorren la ciudad.

Los recuerdos, relatos y percepciones de los participantes se convirtieron en elementos fundamentales para aproximarse a los lugares visitados y comprender los significados que estos pueden adquirir para diferentes personas.

De esta manera, una calle, un parque, una edificación o un espacio público pueden ser observados desde diferentes perspectivas: como lugares físicos, pero también como escenarios de encuentros, experiencias, transformaciones y recuerdos.

Recorrer para reconocer

Uno de los principales recursos metodológicos del laboratorio fueron los recorridos territoriales.

Las actividades permitieron explorar diferentes sectores y lugares significativos de la Comuna 10 y establecer relaciones entre el espacio observado y las experiencias de los participantes.

Entre los espacios abordados estuvieron sectores como Prado y Las Palmas, La Asomadera, el Parque de los Deseos y La Minorista, entre otros espacios vinculados a la experiencia territorial del proyecto.

El recorrido permitió activar la observación y generar conversaciones alrededor de los lugares.

Caminar el territorio se convirtió así en una forma de investigación: observar, recordar, preguntar, conversar y reconocer transformaciones permitió construir una lectura colectiva de la ciudad.

Del recorrido a la creación

La metodología del laboratorio articuló diferentes momentos:

Reconocimiento → recorrido → observación → conversación → registro → interpretación → creación → socialización.

Los participantes aportaron relatos, experiencias, percepciones y reflexiones que fueron incorporados como insumos para el desarrollo de los contenidos.

El territorio funcionó como fuente de investigación y la experiencia de los participantes como una forma de conocimiento.

Esta perspectiva permitió establecer una relación entre memoria, territorio y creación artística, entendiendo que las experiencias cotidianas también pueden convertirse en materia para la producción cultural.

Cartografías de la memoria

Dentro del proceso se incorporaron experiencias de exploración y representación cartográfica.

La cartografía permitió relacionar lugares con recuerdos, experiencias y percepciones, construyendo una lectura del territorio que va más allá de la ubicación geográfica.

En este sentido, el ejercicio cartográfico permitió preguntarse no solamente dónde está un lugar, sino también:

¿Qué significa?
¿Qué recuerdos genera?
¿Qué historias se relacionan con él?
¿Cómo ha cambiado?
¿Qué experiencias de quienes lo recorren forman parte de su memoria?

Estas preguntas permitieron aproximarse al territorio desde una dimensión social, cultural y simbólica.

El audiovisual como herramienta de memoria

Uno de los componentes centrales del laboratorio fue el registro audiovisual.

La fotografía y el video fueron utilizados para documentar los recorridos, encuentros, espacios y experiencias desarrolladas durante el proceso.

Sin embargo, el audiovisual no fue entendido únicamente como una herramienta para generar evidencias del proyecto. También se convirtió en un medio de creación y construcción de memoria.

Los registros fueron posteriormente organizados y articulados para construir un contenido audiovisual que recogiera diferentes momentos y perspectivas del laboratorio.

Así, el proceso siguió una transformación:

Experiencia → registro → selección → organización → narrativa → contenido audiovisual.

El resultado permite conservar una parte de las experiencias desarrolladas y generar un producto cultural susceptible de socialización y circulación.

La comunidad como parte de la creación

Uno de los aportes principales del laboratorio fue comprender a los participantes como actores activos en la construcción de los contenidos.

Sus relatos, recuerdos, observaciones y percepciones aportaron elementos para orientar las conversaciones, enriquecer la lectura del territorio y construir los materiales que posteriormente fueron documentados y organizados.

De esta manera, la creación no se desarrolló exclusivamente desde una mirada externa sobre la comunidad. Se buscó establecer un diálogo entre la metodología artística y audiovisual de Wiwas y los conocimientos y experiencias aportados por quienes participaron.

La participación comunitaria se convirtió así en un componente integral de la investigación y la creación.

Un proceso de investigación y creación

El Laboratorio de Memoria Audiovisual Comuna 10 permitió establecer una relación entre diferentes campos de trabajo de Wiwas:

  • Artes visuales.
  • Audiovisual.
  • Memoria.
  • Patrimonio.
  • Investigación territorial.
  • Formación.
  • Participación comunitaria.
  • Gestión cultural.

Esta articulación permitió que las actividades no se limitaran a encuentros independientes, sino que formaran parte de una ruta metodológica orientada a producir conocimiento, experiencias y contenidos culturales.

Más allá de la actividad

Uno de los principales aprendizajes del laboratorio fue reconocer que una actividad cultural puede producir resultados que permanecen más allá del momento en que se realiza.

Los recorridos generan experiencias; las conversaciones recuperan relatos; la cartografía permite organizar relaciones entre lugares y memorias; el registro conserva evidencias; y la creación audiovisual transforma parte de estos materiales en un producto cultural.

De esta manera, el proyecto genera una cadena de valor:

Participación → conocimiento → creación → documentación → memoria → circulación.

Los contenidos generados pueden constituirse en insumos para futuras investigaciones, procesos de creación, actividades de formación y nuevos proyectos relacionados con la memoria y el territorio.

La Comuna 10 como territorio de memoria

La Comuna 10 constituye un territorio atravesado por múltiples historias, transformaciones urbanas y expresiones culturales.

Reconocer estas dimensiones implica observar la ciudad desde diferentes escalas: desde las grandes transformaciones urbanas hasta las experiencias particulares de quienes habitan sus calles y espacios.

El laboratorio propone precisamente esta mirada: comprender que la memoria de una ciudad también se encuentra en las experiencias cotidianas, en los lugares recorridos, en los relatos de sus habitantes y en las diferentes maneras de interpretar el territorio.

Un archivo vivo

El resultado del laboratorio puede entenderse como parte de un archivo vivo de experiencias territoriales.

Los registros audiovisuales, fotografías, relatos, cartografías y demás evidencias constituyen materiales que permiten conservar una parte del proceso y que pueden adquirir nuevos significados al ser consultados, compartidos o utilizados en futuras iniciativas.

La memoria, desde esta perspectiva, no es un archivo cerrado. Es un proceso que puede ser reinterpretado y enriquecido con nuevas voces y experiencias.

Proyección

Los aprendizajes metodológicos desarrollados durante el laboratorio pueden ser adaptados a nuevos procesos de investigación y creación relacionados con:

  • Memoria comunitaria.
  • Historias de barrio.
  • Patrimonio cultural.
  • Transformaciones urbanas.
  • Cartografías sociales y culturales.
  • Fotografía y memoria.
  • Producción audiovisual.
  • Artes visuales.
  • Narrativas territoriales.
  • Procesos intergeneracionales.

Esta posibilidad de continuidad permite que la experiencia desarrollada en la Comuna 10 pueda convertirse en una base para nuevos proyectos de creación, investigación y participación cultural.

Conclusión

El Laboratorio de Memoria Audiovisual Comuna 10 permitió explorar la relación entre las personas, sus memorias y el territorio mediante una metodología que articuló recorridos, observación, conversación, cartografía, registro audiovisual y creación.